viernes, 7 de enero de 2011

Balada de Corneta.

Un sonido melodioso, lleno de armonía y dulzura, embargaba todo el ambiente.
Y no era un ambiente melodioso, lleno de armonía y dulzura.
Ya daban las agujas la media noche, y mientras las farolas iluminaban aquel paraje que más adelante sería imitado por el cine histórico, un movimiento de árboles se unía a ese sonido melodioso que cada vez parecía mas cercano.
Entonces, bajo la sombra de aquella enorme pared, aparecieron varios hombres, todos trajeados y pulcros, quizás solo en apariencia, quizás no. Los hombres vestían de un color gris monótono, en realidad, toda aquella época parece ser algo gris y monótona.
Entonces, al entrar el cuarteto de hombres exactamente iguales, apareció uno más bajito, que distinguía del resto.
-Está listo mein führer.-Dijo una voz alta y clara. El hombre bajito hizo menear su bigote un momento con cara seria, luego asintió con la cabeza.
No era señal de afirmación.
- Traedlo.-Musitó el mismo a otro igual. 
Hubo un poco de movimiento, pero todo el ambiente seguía igual, el sonido melodioso seguía sonando y todos los presentes no se movían, eran estatuas humanas perfectamente conjuntadas, mirando hacia el frente, formando un pasillo.
Entonces, en aquel escenario gris, apareció un color amarillento, acorralado y apresado.
El señor bajito ni siquiera movió la mirada.
-Mein führer, a su señal.-Dijo nuevamente el hombre con una voz clara, aunque no tan alta.
El hombre bajito, poniendo las manos detrás del cuerpo, asintió de nuevo y miró al hombre amarillento.
Entonces el hombre amarillento miró resignado, pero con una extraña sonrisa en la cara, algo que desentonaba con el resto del lugar.
De repente, todo quedo en silencio. Apenas se intuían los pasos del hombre... que se dirigían hacia la pared. La corneta sonó.
 - ¡Trigger... Point!
Los hombres dieron un paso al frente y salieron de allí.









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